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Cuándo la terapia electroconvulsiva (TEC) es la decisión correcta

Cuándo la TEC está realmente indicada, cuándo no, y qué preguntar al médico. Con calma y sin la mitología de la "psiquiatría punitiva".

Revisado por: David Henderson, psicólogo clínicoActualizado: 25 de mayo de 20265 min de lectura

La TEC — terapia electroconvulsiva — está rodeada de más mitos que cualquier otro procedimiento en psiquiatría. La imagen de Alguien voló sobre el nido del cuco sigue pegada a la palabra, aunque el procedimiento real hoy no se parece a aquello.

Este texto no va de si "un psicólogo es mejor". Va de en qué situaciones la TEC está realmente indicada, en cuáles no, y qué preguntas conviene hacer si la decisión ha caído sobre ti o sobre alguien cercano.

Qué es la TEC (sin mitos)

La TEC es un procedimiento en el que, bajo anestesia general y relajantes musculares, se aplica un breve impulso eléctrico al cerebro que provoca una crisis epiléptica controlada. Todo dura unos 5–10 minutos; la crisis en sí menos de un minuto, y por los relajantes musculares las convulsiones visibles son mínimas.

El mecanismo exacto no se conoce del todo. Se cree que la serie de crisis reequilibra los sistemas de neurotransmisores y la plasticidad en zonas relacionadas con el estado de ánimo. Es uno de los tratamientos más eficaces de la psiquiatría para ciertos cuadros: un gran metaanálisis publicado en The Lancet mostró que, en depresión grave, la TEC actúa más rápido y con más fuerza que los antidepresivos.

Que sea eficaz no es un argumento para aplicarla a todo el mundo. Es un argumento para no tacharla de la lista cuando es realmente necesaria.

Cuándo la TEC está realmente indicada

Según las guías clínicas de NICE y del Royal College of Psychiatrists, la TEC se valora en un grupo bastante acotado de situaciones:

  • Depresión grave con amenaza vital directa, cuando la persona no come, no bebe y esperar semanas a que actúen los antidepresivos es peligroso.
  • Catatonía: estado con inmovilidad, rechazo a comer y hablar, que aparece en depresión grave, esquizofrenia y algunas enfermedades médicas. La TEC suele sacar a la persona de la catatonía en pocas sesiones.
  • Manía grave que no responde a fármacos.
  • Depresión resistente al tratamiento: cuando dos o más ciclos de antidepresivos en dosis adecuadas, junto con psicoterapia, no han dado resultado.
  • Depresión psicótica: depresión con delirios o alucinaciones.
  • Depresión grave durante el embarazo, cuando los antidepresivos suponen un riesgo mayor para el feto que el propio procedimiento.

La lógica común: la TEC es una herramienta de última línea que pasa al frente cuando, o bien el tiempo es crítico, o el tratamiento estándar ya ha fallado.

Si la situación es aguda y hay pensamientos de suicidio o autolesión, no esperes ni intentes valorar las opciones a solas: existen líneas de ayuda disponibles las 24 horas y de forma anónima.

Cuándo la TEC no es el primer paso

La lista de "no indicada" es mucho más larga que la de "indicada". En las guías clínicas, la TEC no se considera primera línea para:

  • depresión leve o moderada,
  • trastornos de ansiedad sin depresión grave,
  • trastorno de pánico,
  • TEPT,
  • trastornos de la personalidad,
  • circunstancias vitales difíciles sin diagnóstico clínico (duelo, divorcio, burnout).

Para todo eso funcionan otras cosas: psicoterapia (especialmente TCC, terapia interpersonal, terapia de esquemas), antidepresivos en depresión moderada y grave y, para el pánico, técnicas breves como la respiración 4-7-8 o el enraizamiento 5-4-3-2-1 en el momento, más terapia a medio plazo.

"Un psicólogo es mejor que la TEC" no es una competición. Es la pregunta de qué herramienta encaja con tu situación concreta.

Cómo es en la práctica

Para tomar una decisión informada conviene saber cómo es el procedimiento por dentro:

  • Preparación: evaluación, ECG, a veces RM. El anestesista valora los riesgos.
  • La sesión: anestesia general (unos 5–10 minutos), relajante muscular, electrodos en la cabeza, impulso breve. No sientes nada.
  • Después: 20–60 minutos de observación; desorientación leve y cefalea son efectos secundarios frecuentes pero breves.
  • El curso: 6–12 sesiones, normalmente 2–3 por semana. Muchas personas notan mejoría hacia la 3ª–4ª sesión.
  • Memoria: el efecto secundario más comentado. Lo más habitual es que se vea afectada la memoria de los eventos en torno al período de tratamiento. En la mayoría se recupera en semanas o meses; en algunas personas hay fragmentos que no vuelven. Las técnicas actuales (colocación unilateral derecha, pulso ultrabreve) reducen claramente este efecto, pero no lo eliminan.
  • Tras el curso: suele pautarse un tratamiento de mantenimiento (antidepresivos, psicoterapia o sesiones puntuales de TEC); de lo contrario, la probabilidad de recaída es alta.

Qué preguntar al médico si la decisión está sobre la mesa

Si un médico propone TEC — para ti o para alguien cercano —, es razonable pedir tiempo y hacer preguntas. Un buen psiquiatra las responderá con calma:

  • ¿Por qué TEC en mi situación concreta? ¿Qué alternativas se han valorado y por qué se han descartado?
  • ¿Qué técnica se va a usar (bilateral / unilateral, duración del pulso)?
  • ¿Cuántas sesiones se planifican y cómo se va a medir el efecto?
  • ¿Qué efectos secundarios son posibles en mi caso, dada mi edad y mi estado?
  • ¿Qué se hará después del curso para sostener el resultado?
  • ¿Qué pasa si rechazo la TEC? ¿Cuáles son las alternativas?

Si quieres ordenar tus emociones y tus preguntas antes de hablar con el psiquiatra, un psicólogo puede ayudarte. No sustituye la decisión médica, pero permite acercarse a ella con la cabeza más clara.

Fuentes

  • NICE Technology Appraisal TA59 — Guidance on the use of electroconvulsive therapy. nice.org.uk/guidance/ta59
  • Royal College of Psychiatrists — ECT (electroconvulsive therapy). rcpsych.ac.uk
  • UK ECT Review Group, Efficacy and safety of electroconvulsive therapy in depressive disorders: a systematic review and meta-analysis. Lancet, 2003. thelancet.com
  • NHS — Cognitive behavioural therapy (CBT). nhs.uk

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Para recordar

  • Para la depresión leve o moderada, la ansiedad o las dificultades de pareja, la TEC no está indicada. Es una herramienta de última línea, no un "botón rápido".
  • La decisión la toma un psiquiatra, no un psicólogo. Un psicólogo puede ayudarte a ordenar lo que sientes ante la elección y a preparar preguntas para el médico.

Preguntas frecuentes

¿La TEC es legal y se sigue usando hoy?

Sí. Está en las guías clínicas de [NICE](https://www.nice.org.uk/guidance/ta59), el [Royal College of Psychiatrists](https://www.rcpsych.ac.uk/mental-health/treatments-and-wellbeing/ect) y la Asociación Americana de Psiquiatría. En su forma actual se hace con anestesia general y relajantes musculares — el paciente no siente nada.

¿De verdad daña el cerebro?

La investigación actual no muestra daño cerebral estructural. El efecto secundario más frecuente son problemas temporales de memoria sobre el período del tratamiento. En algunas personas ciertos fragmentos no vuelven — conviene saberlo de antemano.

¿Significa que ya no hay nada más que pueda ayudar?

No. La TEC suele plantearse cuando varios cursos de antidepresivos y la psicoterapia no han funcionado, o cuando el estado es tan grave que esperar semanas a los fármacos es peligroso. No es "el final del camino", es otra herramienta.

¿Un psicólogo puede indicar TEC?

No. La TEC es un procedimiento médico que solo puede indicar un psiquiatra. El psicólogo no receta ni deriva a TEC, pero puede acompañarte emocionalmente en una decisión así.

¿Cuántas sesiones se suelen hacer?

Un curso estándar son 6–12 sesiones, normalmente 2–3 por semana. La mejoría suele notarse hacia la 3ª–4ª sesión; a veces se añaden sesiones de mantenimiento cada pocas semanas para sostener el resultado.